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FAMICUENTOS en EIM Pinto-Pinto

  • Escrito por  Alba Benito y Paula Niño

Nueve alumnos de EUM Fray Luis de León participaron en la Semana Cultural de la Escuela Infantil Municipal Pinto-Pinto de Laguna de Duero el 17 de de mayo de 2016. A continuación exponemos el testimonio de dos alumnas. 

Testimonio de Alba Benito (1º del grado simultáneo): El miércoles 27 de abril de 2016 a las 12:00 horas, realizamos la primera reunión preparativa de la actividad. Juanma, Alicia, Ana y yo pertenecíamos al grupo segundo, y nos encargaríamos de crear un “FAMICUENTO” para representar a niños de 2 y 3 años de la Escuela Infantil Pinto-Pinto de Laguna de Duero. Nuestro “FAMICUENTO”, como bien dice su nombre, tenía que estar relacionado con la familia, además de tener como mínimo una canción y no tener como personajes a lobos, payasos, brujas o algo que les pudiera dar miedo. Como no se nos ocurría ningún cuento, empezamos buscando una canción cuya historia fuese sobre una familia. No fue tarea fácil ya que el grupo del “Cantajuegos” tiene muchísimas canciones y no sabíamos cuál elegir. Después de buscar y buscar, encontramos una canción que nos gustó a los cuatro. Se llamaba “La ronda de los conejos” y trataba sobre las cosas que hacían los conejos, como saltar, comer zanahorias,…. Ya teníamos a los personajes, una familia de conejos, ahora solo nos faltaba la historia. Estuvimos pensando y al final se nos ocurrió que podía tratar sobre un día cotidiano en la vida de dicha familia. Por la mañana se levantaban, desayunaban, se aseaban y luego mamá y papá se iban a trabajar y las hermanitas a jugar. Como la historia no tenía mucho argumento y duraría demasiado poco, se nos ocurrió que las niñas desobedecieran a los papas y una de ellas se perdiera en el bosque. La historia la teníamos más o menos pensada y la canción también, así que repartimos los personajes e hicimos una lista con los materiales que necesitábamos tanto para la representación del cuento como para realizar los disfraces de conejos.

El miércoles 4 de mayo de la semana siguiente volvimos a quedar por la mañana para ensayar. Buscamos en “youtube” la canción para aprendernos la letra y el baile y ensayamos el cuento. Al final de la mañana realizamos un ensayo delante de nuestras compañeras y de la profesora para que nos corrigiesen los fallos que pudiéramos tener. Me daba un poco de vergüenza actuar delante de ellas, ya que no es lo mismo que actuar delante de los niños de infantil, pero pesar de ello nos lo pasamos muy bien y nos corrigieron nuestros pequeños fallos, como por ejemplo nos aconsejaron hablar más despacio y más alto frente a los niños y hacer el cuento más participativo. Así que volvimos a representarlo siguiendo sus consejos y salió mucho mejor.

El jueves 12 de mayo realizamos un viaje en el autobús a Laguna de Duero, para ver la escuela y el aula donde íbamos a realizar nuestro “FAMICUENTO”, conocer a la directora y realizar un pequeño ensayo delante de ella. Al llegar allí, Miriam Velasco nos presentó a Patricia Herrera, una de las profesoras del centro y nos ofreció la posibilidad de hacer un ensayo delante de una clase de niños de 3 años. La verdad es que al principio nos pusimos un poco nerviosos, pero salimos muy contentos ya que los niños respondieron muy bien en todo momento. Miriam, la profesora de la escuela, nos dijo que buscáramos alguna canción para bailar en el momento que papá se va a trabajar, mamá a limpiar y las hijas a jugar y así alargar y hacer más divertido el cuento. Y Patricia, una de las profesoras del centro, nos recomendó que a la hora de interactuar con los niños, hiciésemos primero una cuenta atrás para que contestaran todos a la vez.

El martes 17 de mayo llegó el gran día. A las 8:30 cogimos un autobús hacia Laguna de Duero y una vez allí nos dirigimos a la Escuela Infantil Pinto Pinto, donde Miriam Velasco, la directora de la Escuela Infantil, nos recibió amablemente. Mis compañeros y yo nos pusimos los disfraces y realizamos un ensayo final donde se nos ocurrió la idea de bailar todos juntos las canciones de la historia, tanto “la familia conejo”, como la compañeras del otro “FAMICUENTO” que sería representado a los más pequeños. A las 10 h llegó la hora de la verdad. Mis compañeros, Juanma (papá conejo), Alicia (mamá conejo), Ana (Chiquitina, hija menor) y yo (Lina, hija mayor) nos fuimos a otro aula en lo que llegaban los niños y se iban colocando. Desde allí vimos llegar a un montón de niños y a muchos padres, cosa que no nos esperábamos y nos pusimos muy nerviosos. Cuando estaban todos en silencio, Miriam, la directora del centro, nos presentó y entramos en el aula donde se encontraban ellos. La verdad es que reaccionaron muy bien y tanto padres como los niños nos aplaudieron. A mí al ver sus caras de alegría y de sorpresa se me pasaron los nervios, y comenzamos con nuestra historia. Paula, nuestra compañera de clase, hizo de narradora, y nosotros a la vez íbamos representando el cuento. Según iba pasando el tiempo yo me iba sintiendo mejor al ver que los niños, al igual que los padres y profesores que se encontraban en el aula, respondían con todo lo que se les pedía y se les veía muy alegres. Cuando acabó nuestro “FAMICUENTO” animamos a los niños a bailar con nosotros la canción preparada para ese momento. Así que junto con la ayuda de las compañeras del otro grupo, realizamos tres o cuatro círculos, ya que eran demasiados niños, y todos juntos bailamos y cantamos la canción de “La ronda de los conejos”. Al finalizar la actuación los niños se fueron a sus respectivas aulas muy contentos, incluso me llamó mucho la atención, un niño que al hacer “el tren” con sus compañeros para volver a clase iba saltando como un conejo y cantando la canción. Salí muy satisfecha de nuestro trabajo, ya que tanto nosotros representando el cuento, como los niños escuchándolo nos lo pasamos muy bien; se veía tanto en nuestras caras, como en las suyas. Además, creo que nos salió mejor que en los ensayos anteriores y es que aunque tuvimos algún pequeño fallo, supimos salir de él rápidamente y sin que se notara.

Después nos fuimos a cambiar de ropa y volvimos al aula a ver la representación de nuestras compañeras ante los niños de un año. Ellas contaron “El cuento de Fantito”, un pequeño elefante que no podía dormir. A la hora de cantar y bailar la canción que tenían preparada mis compañeras, las ayudamos, ya que eran niños demasiado pequeños, muchos de ellos no sabían andar, ni mantenerse de pie, incluso alguno lloró durante la actuación, porque no están acostumbrados a ver tanta gente, y se asustaban. A pesar de ello, al acabar, tanto los niños como los padres salieron muy contentos.

Al finalizar las dos representaciones, recogimos el aula y la directora nos dio la enhorabuena y unos “diplomas” para agradecernos la participación en la semana cultural de su escuela. La verdad es que fue una muy buena mañana, y todo nuestro trabajo había merecido la pena, ya que los niños se lo pasaron genial, y nosotros salimos con muy buen sabor de boca y con ganas de volver a participar en alguna actividad similar. 

Testimonio de Paula Niño (1º de grado simultáneo). El pasado diecisiete de mayo DE 2016, mis compañeros y yo acudimos a la Escuela Infantil Pinto Pinto de Lagna de Duero para hacer unas representaciones del “Famicuento” que habíamos creado.

Todo empezó tres semanas antes, fuimos a la universidad, nos dividimos en grupos que fueron los siguientes: Elisa Rodríguez, Lydia Puertas, Irene Montero, Patricia García y yo para hacer la representación para niños de 0-2 años y Juan Manuel, Alicia Posadas, Alba Benito y Ana Lamas para la representación para niños de 2-3 años. Mi grupo tenía que hacer un cuento con marionetas, mientras que el otro grupo tenía que hacerlo disfrazándose.

El primer día de preparación (4 de mayo) realizamos el cuento y pensamos los materiales que íbamos a necesitar. Como nosotras teníamos que hacer un teatro con marionetas pensamos que quizás podría ser mejor hacerlo con peluches y objetos que llamasen más la atención a los niños. Nuestro “Famicuento” trataba sobre una mamá elefante y su hijo y lo que hacían a la hora de dormir, por lo que yo traje dos peluches y Elisa trajo un sonajero (ya que también aparecía en el cuento). También buscamos una canción relacionada con el cuento que teníamos que aprender para cantársela a los niños el día que fuésemos a Laguna.

El segundo día (11 de mayo), llevamos los materiales y los objetos que íbamos a utilizar, hicimos los decorados para el teatrillo y después ensayamos. Durante el ensayo tuvimos que corregir unas cosillas relacionadas con el texto del teatro ya que eran frases un poco extensas y teníamos que expresarlas de una forma más entusiasta.

El tercer día (12 de mayo), fuimos a Laguna de Duero a enseñarle a la directora de la escuela infantil los teatrillos. Primero nos enseñó las instalaciones de la escuela y el lugar donde íbamos a hacer las representaciones. Antes de enseñárselo a ella, vimos los medios de los que disponíamos para hacerlo (teatrillo) y de cómo íbamos a colocarnos para la realización del teatro, etc. Vinieron unos niños de tres años y les hicimos a ellos la representación, ese día lo hicimos nosotras primero y después el otro grupo. Tras hacer esto, recogimos todo y nos marchamos.

El último día, es decir, el día de la representación oficial (17 de mayo) fuimos a la escuela y preparamos todo para realizarlo y que nos saliera todo perfecto. El primer grupo en hacerlo fue el de 3-4 años: habían preparado un cuento muy divertido con el que interactuaron muchísimo los niños. Trataba sobre una familia de conejos y de lo que hacían a lo largo del día. En este cuento yo participé un poquito también, ya que tenía que hacer de narradora. Comenzaban presentándose, e inmediatamente,  los niños tenían que ayudar a Alicia a despertar a los miembros de su familia. Los conejos se aseaban y desayunaban y mientras hablaban sobre lo que iban a hacer durante el día, contaban que el papá conejo recogía zanahorias, para ello pusieron una canción y la bailaron, mamá recogía la casa y hacía la comida, por lo que también pusieron una canción para representar esto y las dos hijas jugaban a la pelota en el patio. Mientras ellas jugaban, se les escapaba la pelota y tenían que ir a buscarla al bosque, donde tenían prohibido ir, y una de ellas se perdió. La otra hermana iba a buscar a sus padres para encontrar a su hermana y pedían ayuda a los niños. El cuento terminaba encontrando a la hermana pequeña y cantando en corro una canción sobre los conejos.

Después nos tocó el turno a nosotras, nos enfrentábamos a niños de 0 a 2 años. Al principio todo bien, Patricia y Lydia presentaban el cuento y a los personajes, les dejaron coger los elefantes y después llamaron a Elisa para que viniera a contar el cuento, pero para que Elisa viniera teníamos que llamarla de una forma especial diciendo todos juntos: “¡Tra, tra, tra, Elisa aparece ya!”, pero al ser niños tan pequeñitos ninguno de ellos lo hacía, así que optamos por hacerlo dando palmadas. Y en ese momento entramos Irene y yo en acción, Irene haciendo de mamá elefante y yo de Fantito, el hijo elefante. Tuvimos unos problemillas ya que no se escuchó mucho al principio, pero después todo bien. Al final cantamos la canción, primero se tratamos de enseñarles a ellos tanto la canción como el baile que nos habíamos inventado y después se la cantamos varias veces.

Mi reflexión ante esta jornada es que fue una experiencia muy divertida, pero que para mi grupo fue un poco caos, porque muchos de los niños lloraban y no había la misma interacción que en el otro teatro y pensamos que a lo mejor hubiese sido mejor realizar el teatrillo con marionetas para los niños mayores que para los pequeños, ya que los disfraces llamarían más la atención.

 

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